Mostrando entradas con la etiqueta Bandos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bandos. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de mayo de 2012

A mis años

Carta abierta a mis años

Mis queridas y queridos,

Escribo esto desde el alma, como cada que escribo acá. La vida tiene un ritmo difícil de seguir, el tiempo sigue su curso y no me es posible detenerme más de lo suficiente para decidir dar un paso después de otro. Confieso que la tibieza no es una característica que me agrade, aunque por mucho tiempo, más del que quise, la abracé como una manera de llevar-la-fiesta-en-paz.

Quiero decirles, a quienes gustaron de leerme, que soy un hombre de garantías y que quiero hacer mía la madurez a la que me han llevado con todas esas veces que tocaron mi vida. Quiero dejar claro que mis decisiones tienen consecuencias y que no me haré irresponsable de ellas, a pesar de que en ocasiones duela mirar el trecho andado y las lágrimas amaguen con convencerme de dar traspiés hacia atrás: No los daré.

También soy melancólico y nostálgico en más de una ocasión por día; gusto de mirar mis huellas y reflexionar, en ocasiones más de la cuenta, sobre su profundidad y su color (¡cómo me cuesta discernir entre matices!). Por ello quiero ser certero en cuanto quién, cuándo, cómo y más aún: Por qué.

No pido paciencia ni oportunidad, pido lectura y pregunta: diálogo.

Miro el día a día y pienso que en el discurso pocas veces se siente veracidad, convicción, decisión. En ese sentido, amo a quien siento cierto de sus sentires, a quien siento decidido en su entrega. Me da rabia el cuentagotas cuando de la vida se trata, morir de a poco por el miedo disfrazado de voluntad y coquetería. En mi opinión, hay maneras de hacer las cosas: Los amagues son divertidos y sabrosos, pero no cuando es titubeo (aunque es claramente comprensible, no es justificable joder externos por el propio miedo).

Lamento profundamente si herí en mi necedad, no tengo argumento para soslayar esa estupidez; si creen necesario conocer mis razones, estoy gustoso de dialogar al respecto y aclarar lo que intenté aclarar en esta misiva.

Javier

martes, 15 de noviembre de 2011

La primera siempre será la primera...

A pesar de que suene a slogan viejo y archivado, tiene validez.

¿Por qué no? Un blog, como tantos otros, como tanta gente, como tantas manos aficionadas a combinar palabras y asentarlas en alguna superficie. Eso sí, mi gusto por poner notas en servilletas o detrás de volantes no disminuirá; tal vez esto es un pretexto para ocupar mi estrés en publicaciones desnudas, tal vez es una forma de decir "sí, intento escribir".

La cosa es que desde hace tiempo miro muros, miro archivos con textos de autoras y autores que estimo. Ello, confieso, me empujaba más al ostracismo so pretexto de "no seré borreego". Pero ¿qué le vamos a hacer?, también tenemos voz y vamos a hacerla sonar.

Tampoco es un "mundo, ahí les voy desnudo". Porque estimo lo suficiente mi desnudez y respeto los ojos que la disfrutan.

Esto, espero, será una colección de garabatos con tipografía legible y toda la pompa de lo virtual que hace de la información, poder.

En busca de una vasija dónde poner las reflexiones y los versos que enmudecen por la cotidianeidad, encontré una que hace tiempo conocía y de la que huía. La primera, siempre será la primera; aunque frecuentemente no está al inicio de la fila.

Y a manera de tijeritas barrilito: Bienvenidas y bienvenidos.